El yoga está a la orden del día. Tanto mujeres como hombres lo practican casi a diario, aunque en ocasiones muchas mujeres dejan de hacerlo cuando son madres, ya sea por falta de tiempo, por agotamiento o porque creen que su cuerpo ya no está preparado para tal ejercicio.

Pero lo cierto es que tener hijos no tiene por que ser una excusa para dejar de ejercitarse, y menos aún, cuando se puede hacer con ellos también.

El yoga con bebés ayuda a su salud y mejora el vínculo madre-hijo

Mucha gente adulta usa el yoga para meditar y aprender a controlar los nervios y el estrés. Un bebé está sometido a un estrés constante debido a que todo es nuevo para él y no es capaz de expresar lo que necesita, siendo el llanto su único recurso. Pues bien, gracias al yoga, el bebé va a poder relajarse también, lo que favorecerá la expulsión de los gases e incluso podría mejorar su respiración.

La salud de la madre también mejorará, pues la práctica de yoga va a ayudarte a recuperarte del parto, tanto si ha sido natural o por cesárea, aunque tendrás que preguntar a un profesor de yoga por las posturas más adecuadas para que no produzcan dolor.

Y no solo es beneficioso para la salud, sino que también ayuda a crear y fortalecer un vínculo vitalicio entre madre e hijo. Puede que pasen todo el día juntos, pero si durante 45 minutos o una hora están centrados tan solo el uno en el otro sin cualquier otra distracción, sin duda generará confianza entre ellos, y se notará con el paso de los días.

Que no te asuste ir a clases de yoga post natal, porque los bebés están preparados para ello desde bien pequeños. Eso no significa forzarles en posturas aptas para adultas, sino que desde pequeños poseen una elasticidad que les permite realizar posturas que en su día a día seguramente harán, pero que en la clase enseñan a como hacerlas bien y acompasadas con la respiración.

Aunque si tu hijo es aún muy pequeño, siempre puedes preguntar a un instructor de yoga por algunas posiciones que tú puedas realizar sosteniendo a tu hijo en brazos para amamantarlo, por ejemplo.

Anímate a probar con el yoga en familia, no importa si lo has practicado antes o no, lo importante son las ganas de practicarlo. Verás que es mucho más sencillo, divertido y sobre todo saludable de lo que te puedes llegar a imaginar.

Ya lo sabes, visita el centro de yoga más cercano y pregunta por las clases para madres e hijos y no dudes en apuntarte a la próxima. No te arrepentirás y disfrutarás con tu bebé.