El aumento de las temperaturas en verano puede afectar de manera directa a las embarazadas. Algo que puede ser mucho más acusado cuando estamos hablando de una ola de calor. Por ello, en este periodo tienes que tomar una serie de medidas para que el embarazo continúe por el camino correcto y no afecte a tu salud.

5 aspectos a tener en cuenta en verano durante tu embarazo

La deshidratación es una de las afecciones que más se producen durante el embarazo. El aumento de las temperaturas y las necesidades que tiene el feto hacen que la ingesta de líquidos, principalmente agua e infusiones, tenga que ascender a los 2,2 litros según el Observatorio de Hidratación y Salud. Además, una correcta hidratación te mantendrá protegida de otras dolencias como el estreñimiento, propio en las gestantes, y las posibles infecciones de orina.

Durante el embarazo, no es un secreto que tu alimentación tiene que adaptarse de la manera correcta, más si cabe durante el verano. De ahí que la base de la misma deba estar compuesta por frutas de temporada, verduras y hortalizas. El objetivo de este bloque de alimentos es aportar hidratación, así como vitaminas y minerales. Los frutos secos, y algún que otro lácteo de manera esporádica, son buenas alternativas para estar saciada, tomar la cantidad suficiente de calcio y no tener sensación de pesadez.

Las insolaciones y la aparición de manchas en la piel, conocidas como melasmas, son una constante en las embarazadas durante el verano. Esto hace que debas evitar las exposiciones directas al sol en las horas centrales del día. Asimismo, se recomienda protegerse con sombreros o gorros así como aplicarse de manera frecuente, varias veces al día, una crema protectora solar del factor adecuado.

Otra precaución que debes tener durante el verano tiene que ver con los baños que puedas llevar a cabo tanto en la playa como en la piscina. El calor hace que sea muy complicado resistirse al frescor del agua de estos emplazamientos. Sin embargo, las infecciones vaginales en esta etapa de la mujer son bastante frecuentes sobre todo cuando se ha desprendido el tapón mucoso, el cual, sirve de protección al cuello uterino. El problema es que este desprendimiento, a partir del octavo mes, no siempre se detecta por lo que tienes que estar muy pendiente para saber si es conveniente o no darse un baño. De no poder disfrutar de la playa o de la piscina, siempre puedes mojarte el cuerpo con agua sin necesidad de bañarte.

Y siempre, sin excepción, tendrás que vestir con las ropas más ligeras y frescas posibles ya que la sensación de pesadez durante el embarazo aumenta en verano. De este modo, podrás disfrutar algo más de una estación del año realmente complicada en esta fase de la mujer.