El embarazo es una etapa maravillosa en la vida de la mujer donde es fundamental mantener la conexión entre ella misma y su futuro bebé. Diversas actividades, como la actividad física, mantener una correcta alimentación, entre otros, mantendrán tu estado mental y físico preparado para el nacimiento del gran cambio que se dará en tu vida. No obstante, otras actividades pueden parecer incluso de “riesgo” para el bebé, a pesar de sus numerosos beneficios para el organismo pero, obviamente, en el embarazo pueden realizarse la mayor parte de estas con control: hablamos de las actividades en spas y balnearios.

Cuándo, qué y cómo puedes realizar estas actividades

Se recomienda que sea a partir del tercer mes de gestación, cuando el bebé ya se ha “asentado” en el vientre materno y el feto ya ha pasado un periodo importante de su formación.  En los dos últimos meses del embarazo, se recomienda utilizar colchonetas y sillas especiales que se ajustan a tu vientre y proporcionen una adecuada posición, cuidándote en esta etapa final. Así, el mejor momento es el segundo trimestre de gestación.

El objetivo es que, con estas terapias, puedas aliviar muchos de los síntomas que se dan en el embarazo. Las actividades a realizar dentro de estos establecimientos serán más suaves para ti pero, ante todo, siempre debes tener en cuenta el debido consejo e indicación de tu médico o especialista. Vienen bien algunos tratamientos para relajar o disminuir tensión focalizados en piernas, brazos, cuello y cabeza, evitando la zona abdominal. Así, podrás tomar baños tibios donde no haya cambio brusco de temperatura o excesivo calor o masajes que pueden venirte muy bien, pero teniendo que ser manuales, sin máquinas ni uso del calor. Existen masajes prenatales especializados en gestantes para poder aliviar el dolor lumbar, el sueño y reducir los posibles niveles de estrés entre otros.

Terapias a evitar

Intenta evitar el hidromasaje, duchas, cascadas o chorros fuertes vertidos directamente sobre ti: el constante movimiento y la alta propulsión podrían estimular las contracciones prematuras. También tendrás que evitar las actividades que den lugar a descensos de tensión arterial como las que se dan en lugares con alta temperatura: saunas, baño turco y baños termales, entre otros. Tampoco se recomienda la presoterapia o la reflexología, pues podrían estimular los músculos abdominales y, con ello, dar contracciones. Para mantener al máximo la higiene en la etapa final, los baños en piscinas estarán limitados, pues pueden suponer un lugar de infección vaginal en el embarazo. Igualmente, deberías evitar el uso de aceites en la piel por la toxicidad que pueden acarrear para el bebé.

Ante todo, debes asegurarte de que el establecimiento esté adaptado a ti, hay tratamientos y establecimientos adaptados que garantizan la seguridad y el beneficio para tu salud durante tu gestación.